La impresora 3D: mucho más que la ferretería en casa

Aunque en un principio se usaban para hacer prototipos e imprimir objetos sencillos, la comunidad de impresores está explorando su uso para generar piezas originales que vayan más allá del simple repuesto.

Usted puede hacer visto algunas baratijas plásticas de forma rara en el escritorio de alguien o quizás se enteró de los primeros disparos hechos hace pocas semanas con una pistola impresa en 3D .

Con cada nuevo objeto impreso en 3D , el mundo parece acercarse a un futuro en el que podremos “imprimir” objetos como muebles, ropa, tejido humano e incluso edificios. La NASA incluso invirtió recientemente en tecnología para imprimir comida. Las posibilidades son apabullantes.

¿Entonces por qué incluso lo más ardientes evangelistas de la impresión 3D presentan este mundo nuevo con ejemplos tan aburridos? Diales de lavavajilla. Botones para prender y apagar la luz. Partes para carritos. ¿Es todo lo que hay?

“Es la pregunta del millón”, dijo Ayossa Reichental, que trabaja en 3-D Systems y presentó la impresora Cube de la compañía en una reciente muestra en New York. Ahora parece que la impresión 3D tiene más que ver con el potencial de la tecnología que con algo práctico. Luego de reflexionar un poco agregó: “Lo vemos más bien como un estilo de vida”.

La tecnología detrás de la impresión 3D ha sido utilizada en la manufactura comercial por décadas, pero máquinas hogareñas de compañías como 3D Systems, MakerBot y Afinia han hecho accesible la tecnología a más usuarios en los últimos años.

 

La Argentina también se subió a la impresión 3D, con marcas locales y un bar palermitano para impresores vernáculos .

 

La gente con hobbies y a los que les gusta investigar han adoptado la tecnología primero, comprando modelos de venta masiva desde US$ 300 por un kit que se puede armar en casa, hasta US$ 4000 por una impresora de calidad casi profesional.

La mayoría de las impresoras 3D funciona alimentando filamento plástico a una boca a alta temperatura que deja caer plástico líquido sobre una superficie una capa a la vez hasta que se forma un objeto, típicamente no mayor que un pomelo. El filamento comúnmente cuesta entre US$ 30 y US$ 50 la bobina en Estados Unidos.

Si quiere introducirse en el mundo de estas impresoras, puede ser lo mejor que comience sus experimentos junto a un entusiasta o un profesional que pueda guiarlo. Muchos espacios de hackers ofrecen impresoras 3D como parte de sus servicios a los socios. Algunas bibliotecas de Estados Unidos han comenzado a ofrecer impresoras 3D y asesoramiento. Pronto Staples ofrecerá un servicio de impresión 3D en sus tiendas, usando un proceso a pleno color de la compañía irlandesa MCor Technologies que hace cosas de papel en vez de plástico. Ya ha presentado la tecnología en Europa.

Este mes Amazon comenzó a vender impresoras 3D y accesorios.

Al comenzar la impresión 3D a mostrar sus posibilidades, hay cinco categorías en las que tiene sentido iniciarse.

HACER COSAS A MEDIDA DE BAJO COSTO

En el mundo de la impresión 3D ya no tiene que conformarse con jarras aburridas con rótulos como “La mejor mamá del mundo”. Puede producir un modelo escultural en plástico de la cabeza de su mamá por centavos. ¿Y por qué quedarse allí? Puede hacer adornos personalizados para tortas de boda, incluso figuras de Star Trek con su cara.

 

 

Santiago Testorelli y Maximiliano Bertotto, creadores de la impresora 3D nacional.  Foto:  LA NACION  / Guadalupe Aizaga

 

  

Santiago Testorelli y Maximiliano Bertotto, creadores de la impresora 3D nacional.  Foto:  LA NACION  / Guadalupe Aizaga
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Muchos servicios de “impresión en la nube”, como Shapeways, Kraftwurx, iMaterialise o Cubify, ofrecen plantillas que le permiten diseñar o hacer objetos a medida online. Esos diseños luego son impresos en máquinas industriales que ofrecen más colores y materiales de los que podrían costear desde casa y se lo envían por correo a su casa. Muchos de estos productos personalizados tienen la sutileza y el nivel de una chapa de licencia que aúlle “AMOEL3D”, peo claramente muestran la ventaja de la impresión 3D.

Si bien hay muchas cosas de mal gusto en esta categoría (¿Alguien quiere una figura de Santa Claus en el baño?), hay algunas cosas atractivas. En Estados Unidos Crayon Creatures ofrece convertir un dibujo de cualquier niño en un juguete tri-dimensional (por un precio no tan para niños de US$ 130). Y para los cowboys urbanos, hierros para marcar animales a fuego que se adosan ingeniosamente a un encendedor Bic y con un precio de US$ 23,60.

GANARLE LA BATALLA AL PLÁSTICO

Hay pocas frustraciones mayores que cuando se rompe una parte diminuta de plástico y su aparato ya no funciona. La parte podrá ser barata pero no la puede conseguir, y el mundo de pronto parece dominado por la conspiración del Gran Plástico para que usted tenga que comprar un aparato nuevo.

 

 
Piezas de ajedrez hechas con una impresora 3D. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

 

Online puede encontrar una gran variedad de diseños de pequeñas partes, desde tuercas y tornillos hasta arandelas, en bibliotecas de diseño como Thingiverse , cuyo repositorio crece día a día. ¿Necesita un gancho para sostener el saco en la cabina de su auto? ¿O una parte del cochecito del bebé? Ya hay diseños listos para descargar, junto con más de 175 partes para productos Ikea. Alguien incluso creó un diseño para reemplazar fichas perdidas del Scrabble.

Más allá de la satisfacción de reparar sus propias costas, esto además significa ahorro. Los locos por los autos clásicos conforman un nicho que encuentra grandes ventajas en la impresión 3D. Ryan McMaster, ingeniero mecánico de Reno, Nevada, dijo que usó la impresión 3D para ayudar a su madre a restaurar su Mustang Cupé 1966. “Todas esas pequeñas partes de los autos, cobran una fortuna por ellos”, dijo. Ahora, simplemente los hace el mismo.

HAGA SUS PROPIOS ADAPTADORES

Tanto Duplo como Brio hacen trenes de madera encantadores para niños. Pero su vías no son compatibles. Se puede ser una familia Brio o Duplo, pero no las dos cosas. Una de las aplicaciones más ingeniosas de la impresión 3D es la posibilidad de hacer adaptadores propios para estos productos, como lo hizo un hombre en Brooklyn. Las bibliotecas de diseño online están llenas de conectores y adaptadores que fusionan productos que no se fabricaron para utilizarse juntos. Hay 400 diseños de impresión 3D online tan solo para productos compatibles con Lego.

Un hombre en Moscú tenía una cámara Canon y una lente Helios de los tiempos soviéticos. Imprimió un adaptador a medida que le permitió conectar las dos cosas. Otros fotógrafos han descubierto que se puede reemplazar equipo caro con versiones hogareñas más baratas. Se puede imprimir soportes, monturas, cardanes y bastidores en Shapeways.com por entre US$ 5 y US$ 20. Productos comparables en cualquier tienda pueden costar fácilmente tres veces más.

McMaster, el ingeniero mecánico que ayudó a su madre a restaurar su auto, también trabaja como fotógrafo profesional. De los 1000 objetos que imprimió en los últimos años, dijo, ha ahorrado la mayor cantidad de dinero imprimiendo este tipo de accesorios fotográficos.

DISEMINAR EL CONOCIMIENTO 3D

Además de los diseños recientemente difundidos del “Liberator”, una pistola impresa en 3D hecha casi enteramente de plástico , hay una cantidad opciones para poner a prueba los límites de la propiedad intelectual si eso le interesa.

Por ejemplo, en Estados Unidos se prohibió la venta de dardos para jugar en el jardín en 1988, pero puede comprar diseños para imprimirlos en 3D online (el diseñador pide usar el sentido común. “No fabrique esto si usted es un imbécil”, escribe. “Hubo un motivo para que se los prohibiera”.) Otros diseñadores han subido copias falsas de Google Glass (los anteojos de Google) e imitaciones de pulseras Livestrong, ya sea con objeto de parodiarlos o para entretenimiento.

 

 
Las impresoras usan plásticos y resinas como el material para los objetos que crean. 

 

Pero compartir información física no siempre tiene que significar violar la propiedad intelectual de un diseño. Mary-Margaret Murphy, estudiante graduada de antropología de la universidad de Montana, está investigando cómo usar la impresión 3D para reproducir el cráneo de osos grizzly ( y eventualmente humanos ) de modo que los científicos puedan compartir los modelos de artefactos frágiles y raros en cualquier lugar del mundo.

HACER PROTOTIPOS, INVENTAR Y APRENDER

Para la gente a la que le gusta investigar, hacer prototipos e inventar cosas, la impresión 3D ofrece una vía rápida para hacer cosas. Entre los primeros que adoptaron esta tecnología se cuentan diseñadores de joyas , arquitectos y científicos. Pero ahora la mejor aplicación para la impresión 3D puede estar en el cerebro de la gente que la usa.

Una reciente conferencia de impresión 3D contó con tantos maestros como ingenieros. Y la mayoría de los entusiastas coinciden en que la tecnología sirve para mucho más que hacer objetos.

“No se trata de la impresión. Se trata de cómo uno empieza ver el mundo” dijo Justin Levinson, un consultor de tecnología de New York, que ha estado usando la impresión 3D por varios años. “Uno empieza a pensar ‘puedo resolver mis propios problemas’”. Si está preparado para hacer eso, una máquina simple y confiable es lo mejor para comenzar. En Estados Unidos hay dos que se destacan que son la Afinia H-Series (US$ 1599) o la Cube printer de 3-D Systems (US$ 1299). Ambas fueron consideradas las más confiables y fáciles de manejar en una prueba general de impresoras del último año compilada por Make Magazine. En la Argentina el precio de una impresora 3D ronda los 8000 pesos.

Lo que quiera hacer es cosa suya. Quizás con el paso del tiempo a alguien se le ocurrirá la idea del millón que hará tan vitales y necesarias las impresoras 3D que será difícil imaginar un momento en el que solo hacíamos pisapapeles y fundas para iPhone. Va a ser difícil entonces imaginar un tiempo en el que preguntamos: “¿Y para qué más sirve la impresión 3D?”